Y apareció en mi vida con sus pantalones de hojas. Justo cuando el piso cambiaba, y así pasó a ser en mi agenda un nombre... De repente y con la percepción agudizada entre años lo elegí...
Hablar y sentir muchísimo, contestando media mareada, preguntando poco...Entregando el alma en medio de besos y estremecimientos compartidos.
Con la seguridad del corazón y la entrega que se ganan luego de perdonar la vida, perdonarse...La madurez incipiente de la rabia dejada y los dolores trabajados... Con ganas vivas de vivir. Con la limpieza del dolor bien sufrido y abandonado en un pasado lleno de corridas, dejando las formas y la manera ¿inteligente? de actuar, solo actuando, sintiendo, vibrando, viviendo... Sin correr...Sin pedir...Soltando y abriendo el alma...
Justo ahí apareció, solo recordaba sus pantalones de hojas y los ojos profundos... Lo elegí...Lo deje que me tocara, no solo el cuerpo...Tambien el alma.
Era un príncipe, pero no uno cualquiera. ¡No! este no era valiente...Era un príncipe con refugio pero sin reino, soñador y dulce, íntimamente inseguro, con poca capacidad de dar sin antes probar...
Muy rápido le abrí mis puertas, fue un “huracán de ardores”...Un huracán increíble lleno de besos precisos, descubriéndonos en mundo salvaje, colmado de pasión y ternura, era el nuestro.
Pocos, más los suficientes encuentros. De engranaje perfecto, mil ideas, mil ganas, soñando despiertos, sientiendo, supe como era, así descubrí que lo quería.
Millones de palabras traspasaban nuestros cuerpos, sin siquiera un murmullo. ¡Eso es comunicarse!. Con solo una noche compartida, donde los abrazos fueron tan ciertos y generosos, esos que traspasan las almas, funden los cuerpos y unen corazones...Sus palabras me emocionaron hasta las lágrimas, era su corazón el que hablaba...Si, lo quería.
Así lo conocí y me enamoré de su esencia. Una esencia embriagante, tremendamente absorbente, así la descubrí y me confirme mujer…Era mi primera vez.
Con la libertad que da el amor de una esencia, lo deje...
Lo elegí y lo deje... Lo deje enternecida, sin dolor, lo deje agradecida, lo deje por crecer, para que crezcamos ambos en un bello renacer.











Así te veo hoy...después de embriagarme con tus relatos....sólo tu esencia de mujer podría describir tan bien lo que realmente significa amar en paz.....tan natural como el amor....
-----------------
Miguel Angel